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INTRODUCCION A LA GNOSIS

 

NAVEGACION

 

En el Vestibulo del Santuario. La Madre Naturaleza

El hombre se creó sus problemas económicos cuando se separo de su madre Naturaleza; y el hombre se separo de la Naturaleza cuando se creó la vida urbana, y en la vida urbana se formo el hombre une vida artificiosa, y en la vida artificiosa de la vida urbana esta el hombre lleno de los problemas que él mismo creó.

Al hombre le sucede lo mismo que le sucede al polluelo que se separa de la gallina; si el polluelo tiene frio, que busque a su madre que ella lo abriga con sus alas y le cede su calor; si tiene hambre, que busque a la gallina, que ella lo alimentara: ella escarbando la tierra consigue alimentarlo.

Ningún partido político ni el mejor gobierno organizado es capaz de hacer por el polluelo lo que hace su madre la gallina, solo ella es capaz de solucionar ese duro y grave problema escarbándoles la tierra: solo la madre sabe quitarle el hambre a sus hijos. Ningún líder político por inteligente que sea, y por grande que sea su doctrina política, podrá hacer jamás lo que es capaz de hacer la madre por su hijo, por el fruto de su amor.

Es que solo la madre conoce y entiende las íntimas necesidades de su hijo, solo la madre puede abrigarlo con su calor y alimentarlo con su pecho, porque ella es la Naturaleza en miniatura.


El hombre se alejo de su madre la Naturaleza cuando se aisló dentro de la vida urbana: entonces el hombre conoció el hambre y la desnudez, surgieron los problemas, y se corrompió moralmente, porque quedo huérfano. Si el hombre quiere solucionar sus problemas económicos, tiene que regresar al seno de su madre, la naturaleza, ella siempre aguarda a sus hijos de sus entrañas, como la gallina a sus polluelos. Ella le da al hombre la lana y el hilo para que se vista, el fuego para que se abrigue y las maderas de sus bosques para que construya su casa, su refugio.

Así que mientras el hombre acuda a la vida urbana para solucionar sus problemas estará haciendo todo lo contrario para redimirse de ellos. El hombre que teniendo hambre, sed y desnudez, acude a la vida urbana para solventar sus necesidades, se asemeja al que va a buscar alimentos en medio de la arena del desierto.

El alimento se busca es donde se puede producir: en los campos, en los bosques, no en la ciudad, porque en la ciudad no se produce agricultura: allí solo pueden estar los que producen dinero, y el dinero hace que los hombres, cuales fieras, se devoren mutuamente.

Para que el hombre solucione sus problemas, tendrá que darle la espalda a la vida urbana y al Becerro de Oro, los ídolos de su idolatría, acabar con las fronteras egoístas, porque las fronteras son hijas del egoísmo del hombre ya que el mundo nos fue brindado sin fronteras, y regresar a los campos a trabajar, a producir vida, para así ganar el pan de cada día con el sudor de su frente y reverente incline su cerviz ante la simiente que deposita en la tierra para que multiplique su alimento y el de sus hijos.

Ese día, el hombre no tendrá más problemas porque su madre la Naturaleza le quitara el hambre, el frio y la desnudez. Los partidos políticos se disolverán porque los líderes políticos no pueden existir sin masa que los siga y habrá felicidad.


Ni el comunismo, ni el fascismo, ni el nazismo, ni el laborismo, ni el socialismo podrán darle al hombre el pecho de su madre porque solo la madre puede darle el pecho a sus hijos y quitarles el hambre y el frio.


No hay motivos para que las gentes mueran de hambre porque la tierra da abundantes frutos para alimentar a todos los seres que en ella moran. Los animales que mueren de hambre es porque el hombre los ha encerrado en terrenos y lugares donde no encuentran alimentos, igual sucede con los hombres que se encierran dentro de la vida urbana.

La solución económica del mundo no consiste en darle más dinero al mundo porque con el que tiene, ya tiene suficientes problemas.

Lo que necesita cada hombre para vivir, es una casita y un pedazo de tierra para cultivar sus alimentos, y nuestra madre Naturaleza, proveerá lo demás; para hacer esto no se necesita inventar más partidos políticos.

Los partidos son como muletas para la humanidad inválida.

Acudimos siempre a la Naturaleza poniéndola de ejemplo para toda enseñanza, porque ella es un libro abierto y sus enseñanza nos las ofrece con ejemplos vividos, con hechos realizados, lo cual nos da la experiencia, y la experiencia es la mejor enseñanza, una cosa se conoce es cuando se realiza: si no se ejecuta, solo es para nosotros una teoría.

Por ello tratamos de reincorporar en las costumbres sociales las enseñanzas que nos da la madre Naturaleza, tratamos de hacer discernir a las gentes para buscar lo que les es más conveniente.

Por ello presentamos ejemplos como los siguientes: la mujer del campo cría a su hijo, ella lo alimenta con su pecho porque en ello manda mas su amor que su interés, y este alimento se lo brindara cada vez que su hijo lo demanda, y su afecto le indica cuando lo desea y cuando no lo desea, sin tener en cuenta hora, minuto o segundo, porque no tiene reloj, ni lo conoce ni lo necesita en cambio la madre costumbrista de la ciudad no la martiriza el llanto de su hijo, parece que tuviera el corazón de piedra, y al pie de la letra espera que transcurran las cuatro horas martirizantes que indican todos los textos de crianza para ofrecerle el alimento.

La madre del campo duerme con su hijo indispensablemente, ella lo defiende con su calor, e intuitivamente hace que su hijo siga alimentándose con los colores de su aura, o sea, de la fuerza radiante que a manera de aureola sale del cuerpo humano y sobre todo de la madre, que es todo amor y ternura para con su hijo. Esta fuerza vital es indispensable para que se restablezca una intima y estrecha conexión externa e interna entre madre e hijo; en cambio a la dama de la ciudad desde el mismo momento en que nace su hijo, se le exige que lo ponga en cama aparte, además que no reciba el calor de su madre, para que no lo mortifique, haciendo con esto todo lo contrario de lo que hace la madre Naturaleza, cuando le permite al feto, no solo alimentarse de la misma sangre de su madre sino vivir en medio de la comprensión y mayor unión entre madre e hijo entre las gentes del campo y la aldea, que entre gentes de finas costumbres civilizadas y hace que el primero se arraigue más a su madre y a su hogar que el hijo que se cría con tantos códigos, reglas y sistemas antinaturales lo cual los desnaturaliza.