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MODULO 2

 

NAVEGACION

 

Modulo 2. Ciencia Gnostica.

 

 

Hablando muy francamente y sin ambages diremos: “La gnosis es el funcionalismo muy natural de la conciencia; una Philosophia  Perennis  et  Universalis”. Incuestionablemente, GNOSIS es el conocimiento iluminado de los Misterios Divinos reservados a una elite.

La palabra “gnosticismo” encierra dentro de su estructura gramatical la idea de sistemas o corrientes dedicados al estudio de la Gnosis…

La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva; excluye radicalmente las operaciones intelectuales del tipo subjetivo, nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalme  sensoriales.   SAMAEL AUN WEOR.

Mirando el calendario elaborado a partir de la era  cristiana, nos encontramos en el fin del segundo milenio, y principios de otro, con todos los acontecimientos proféticos, sociales y humanos que acompañan siempre al final de un ciclo. Es pues un buen momento para hacer balance de la historia de nuestra raza y reflexionar acerca del crítico momento en el que agoniza una civilización para dar paso a un nuevo proyecto de la inteligencia universal sobre el escenario de nuestro planeta.

Dando un vistazo a través de esa historia, podemos contemplar en forma asombrosa el continuo esfuerzo realizado por la divinidad a través de la Logia Blanca y sus Maestros de Sabiduría por otorgar oportunidades reales a todos los Seres que impulsan a sus chispas por el camino de la regeneración. Podemos afirmar  sin temor a equivocarnos que siempre, en todo momento, en forma más o menos  publica o secreta, y a través del tiempo en todos los lugares, la humanidad ha tenido a su alcance la oportunidad gnóstica, es decir, la oportunidad de ingresar en los misterios de la ciencia de la autorrealización del Ser.

Si volvemos la vista atrás en forma reflexiva, comprobamos que estos misterios del gnosticismo universal fueron conocidos en distintas épocas en todas las culturas pre americanas que vibraron intensamente  con los rayos Maya y Tolteca. Olmecas, Zapotecas, Quechuas, Incas, Kogis, Lakotas, y los propios descendientes de Mayas y Toltecas, detentaron en su momento las claves del Gran  Arcano que develaremos a través de los escritos del gnosticismo primitivo.  Al mismo tiempo, y también en distintas épocas, existieron colegios iniciáticos en Egipto, Tíbet, China, India e incluso en la Europa de los Druidas (hijos de la serpiente) y de los Misterios Nórdicos. Esta probada la sabiduría serpentina de los pueblos  caldeos (magos del fuego), asirios (herederos de Osiris-Sirio), de Mesopotamia, Etruria, y que decir de los misterios griegos. Posteriormente, como comprobaremos, esas claves de la sabiduría ancestral fueron revitalizadas por los iniciados hebreos, los cristianos gnósticos primitivos y, siguiendo su ejemplo, por todas las escuelas de regeneración posteriores: sufismo islámico, bogomilos, cátaros, templarios, logias de constructores, alquimistas medievales, masones y rosacruces. Y a través de ellos – aunque no exclusivamente – y de la encarnación del Avatar de Acuario V. M. Samael Aun Weor, llego de nuevo a los cinco continentes por medio del movimiento gnóstico contemporáneo como gran fin de fiesta y llamada al orden para las esencias renuentes que todavía, a pesar de ser impulsadas por sus Monadas, no han realizado la oportunidad gnóstica en su interior.
Si de algo no puede quejarse la humanidad es de falta de oportunidades para la autorrealización. En todo momento han existido las claves de los Misterios sobre la faz de la Tierra. Siempre ha habido Maestros de  Sabiduría encargados de guiar a los neófitos en la búsqueda de la Verdad, que solo puede ser experimentada en forma individual con la ayuda de las técnicas precisas reveladas por un autentico Iniciado.

Los principios gnósticos resplandecen en la sabiduría de los pueblos de todas las edades. Brillan inmarcesibles en los textos sagrados de los primeros padres del gnosticismo cristiano y son comprensibles para nosotros gracias a las claves iniciáticas recibidas por el fundador del Movimiento Gnóstico contemporáneo. Pero para elevarse a la majestuosa realización del Ser es necesario acompañar el conocimiento recibido, con el desarrollo progresivo del estudio gnóstico en el interior de cada iniciado. Solo así  se complementa en forma plena la transmisión del conocimiento y el hombre se eleva del polvo de los libros, que es el polvo de los siglos, a las majestuosas cumbres de la presencia íntima del Ser, establecida por derecho propio en los dominios de la eternidad.